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El membrillo

El membrillo como fuente de salud

El contenido de fruta en nuestros productos es del 50 al 55%, por lo que es nuestro principal ingrediente.

El membrillo ha sido desde siempre un producto muy apreciado en la dieta mediterránea por sus beneficiosos contenidos nutritivos tales como su alto contenido en fibra soluble que ha demostrado su potencial como reductor del colesterol en sangre y muy eficaz para combatir la diarrea y el estreñimiento.

Además el membrillo contiene muchos minerales, siendo especialmente rico en hierro, fósforo y potasio, sin desdeñar su contenido en vitamina C que es superior al de melocotones, albaricoques, ciruelas ó peras.

Una vez elaborado con azúcar resulta un alimento rico en energía que nuestros músculos utilizan inmediatamente en nuestra actividad diaria, resultando ideal para los niños y deportistas.

El dulce de membrillo es un alimento apto para celiacos ya que NO CONTIENE GLUTEN en ninguna de sus variedades.

El dulce de membrillo en la dietoterapia

El membrillo se ha empleado tradicionalmente en dietoterapia por sus propiedades astringentes y tónicas sobre las mucosas intestinales. Las numerosas pepitas del fruto contienen abundante mucílago, un tipo de fibra soluble, que también está en los cartílagos de los carpelos y que se emplea en la industria farmacéutica y en la cosmética.

La pulpa de membrillo destaca por su contenido en pectina, fibra soluble que ejerce diversas funciones orgánicas, lo que hace a los membrillos muy interesantes en distintas situaciones o enfermedades.

A la pectina de los membrillos se le atribuyen efectos benéficos en caso de diarrea ya que reduce el tránsito intestinal al retener agua. A esta acción se le une la riqueza en taninos del membrillo, sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias. Los taninos secan y desinflaman la mucosa intestinal, por lo que el consumo del membrillo bien maduro ó en forma de dulce de membrillo resulta eficaz en el tratamiento de la diarrea. Por otra parte, la pectina aumenta el pH (disminuye la acidez) al llegar el ácido bien mezclado y neutralizado con los alimentos y la propia fibra, por lo que el consumo de membrillo está indicado en caso de trastornos gástricos (estomago delicado, gastritis, úlcera gastroduodenal…)

A la riqueza en pectina, se une el ácido málico abundante en su pulpa, que ejercen sobre las mucosas acciones reguladoras y tonificantes. Además, la fibra soluble forma geles viscosos que fijan la grasa y el colesterol con lo que disminuye la absorción de dichas sustancias, y esto es positivo en caso de hipercolesterolemia.

Por su elevado contenido en potasio y bajo en sodio el dulce de membrillo resulta recomendable para aquellas personas que sufren hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón no asociadas a exceso de peso. Para las personas que toman diuréticos que eliminan potasio y a las personas con bulimia; debido a los episodios de vómitos autoinducidos que provocan grandes pérdidas de este mineral, les conviene el consumo de membrillo.

Historia del membrillo

El cultivo del membrillo quizá fue anterior al de la manzana, y es posible que la manzana citada en el Cantar de los Cantares, fuera en realidad un membrillo.

Entre los antiguos griegos, se ofrecía membrillo en las bodas como símbolo de felicidad, del amor y de la fecundidad, un rito que llego a oriente con el culto a Afrodita y permaneció sagrado. Plutarco relata que las novias griegas mordían un membrillo para perfumar su beso antes de entrar en la cámara nupcial "a fin de que el primer beso no fuera desagradable". Hera un membrillo el premio que Paris concedió a Afrodita. El mejor tipo de membrillo venía de la región de Cydonia, en la costa noroeste de Creta, fruta conocida por los griegos como "mela Kudonia" o "Manzana de Cidonia ", de donde proviene su nombre científico.

Los romanos también usaban membrillos; el libro de cocina romano de Apicio proporciona recetas para guisar el membrillo con miel, y hasta para combinarlos, sorprendentemente, con puerros. Plinio mencionó una variedad, el membrillo de Mulvian, que podía comerse crudo. Columella mencionó tres variedades, una de las cuales, "la manzana de oro" -que probablemente fuera la fruta del paraíso citada en el jardín de Hespérides- ha dado su nombre al tomate en italiano (pomodoro).

Por su parte, los árabes buscaron en el membrillo una medicina natural, dado su alto contenido en mucílago, que empleaban como laxante.

En diversas partes de Europa, el membrillo es comúnmente cultivado en las áreas centrales y del sur, donde los veranos son lo suficientemente cálidos como para que la maduración sea buena. No eran cultivados en grandes cantidades, solo uno o dos árboles de membrillo en un huerto junto a manzanos y otros árboles frutales. Carlomagno ordenó que se plantaran membrillos en los huertos bien abastecidos.

El membrillo es mencionado por primera vez en un texto inglés a finales del siglo XIII, aunque el cultivo en Inglaterra no es muy adecuado debido al poco calor del verano, que impide su buena maduración. También fueron llevados al nuevo mundo y se cultiva ampliamente en Argentina, Uruguay, los Balcanes, en toda la cuenca mediterránea y por supuesto en España.